Apago el radio. Cierro mi mail. Me alejo de mi escritorio. Me salgo de la oficina. Aunque, en realidad, no importa donde me meta, estas presente en mi mente. Y admitiste, voluntariamente que, te ocurre como a mi.
Hace unas semanas, temia por ti. Ahora, temo por mi.
Tomare los consejos de quienes me rodean, y dejare de pensar.
Cuando me despedi, me mandaste besos. Tomaste una pausa. No respondi. Y dijiste: Por todos lados.

Me leiste la mente.

0 papelitos:
Publicar un comentario en la entrada