Estas en Tj.
Paso por ti al aeropuerto, nos saludamos, normalmente. Aunque esta vez me abrazas sin miedo ni restriccion, no importa que haya gente alrededor, me acurruco en tu cuello y creo que jamas lo habia hecho antes.
Compramos comida para llevar, antes comemos algo ligero en algun Deli, me recuerdas lo feo que esta Tj y lo imposible que te resultaria vivir aqui. Te escucho pero no me importa lo que dices, principalmente te observo mientras pienso cuanto me gustaria sentirte adentro de mi en este preciso instante, me lo imagino seguido, muy muy seguido. Y continuas, yo suelo callar.. eso sucede cuando ando caliente.
Conduzco a casa, sigues hablando y hablando. De repente, callas. Te acomodas en el asiento, y metes tu mano entre mis piernas, yo me sorprendo sin antes mojarme un poco mas, y te miro, clavo mi mirada en la tuya y empujo mi cadera hacia tu mano. Tocame mas. Con dificultad, control y calma, llegamos a casa.
Abro el porton, y respiro, respiro profundamente. Mi mano acompaña tu mano entre mis piernas. Me encanta que me aprietes la entrepierna. Con dolor, remuevo tu mano de mi, tengo que abrir la puerta. Salgo rapidamente, estoy quitando llave de la puerta, cuando siento tu mano entrar por entre de mis nalgas abriendose paso a mi pussy. Nunca antes habia sentido eso, y se siente TAN bien. Hago ruidos. Finalmente abro, me jalas por la cadera, te pegas a mi, y ahi..
ahi te senti. Despierto, duro y ...
duro.. Respiro profundamente, riendo un poco. Sabes que me encanta reir en esos momentos, aligera el pecado. Quito la alarma. Pongo la alarma del carro, y me arrebatas las llaves, [por supuesto] que te reclamo, no soporto que me quiten mis llaves. Y me vuelvo a reir, me acerco a ti, agacho la mirada y quiero verlo, pero traes ropa.. bueno.. te desabrocho la camisa e intento desabotonar ese maldito primer boton que todo pantalon de mezclilla incluye, tu te concentras en mis senos. Lo se, lo se, siempre te han gustado. Y a mi me fascina que te gusten. En unos minutos sentiras con tu tacto cuan mojada me tienes ahora.
La puerta de la entrada a la casa queda abierta, ambas. Veo a mi alrededor y me doy una palmadita en el aire virtual: He limpiado. Vamos a mi recamara, te sientas en la cama y me pones frente a ti, me jalas hacia ti. Esta oscuro. No nos besamos.
Puedo esperar. Reconozco el valor de ceder cuando ya no puedes mas, por eso puedo esperar a que ya no aguantes mas para besarme, aunque me cruza por la mente que ese momento podria no llegar, y me importa, pero pueden mas mis ganas de vivir que mis ganas de sentirme querida.
Me empiezo a quitar la ropa. Haces lo propio. Te acuestas en la cama, y yo solo quiero ...